EL TRANSPORTE DEL EQUIPAJE Y LOS DESPOJOS MORTALES DE CARLOS GARDEL
POR COLOMBIA
Por Jaime Rico Salazar
Es un tema no muy conocido en la historia de Gardel. Recordemos algunos antecedentes. Carlos Gardel salió de Nueva York rumbo a Puerto Rico el 28 de marzo de 1935. Iba acompañado por 6 personas: Alfredo Le Pera, los tres guitarristas: Aguilar, Riverol y Barbieri, el profesor de inglés: José Plaja y Carlos Corpas Moreno y viajaron en el yate Coamo. De Puerto Rico a Venezuela también hicieron el viaje en barco con otro acompañante más: Alfonso Azaff. Luego a Curazao, también en Barco. Después a Aruba en avioneta y esta fue su primera experiencia aérea. De Aruba a Barranquilla también en barco. Hasta entonces Gardel no había nunca un problema: el equipaje, porque siempre se viajaba en barco y se podía llevar el equipaje sin problemas de peso y de espacio. Casi siempre usaban baúles para llevar lo necesario: ropa, zapatos, sombreros, etc.
De Barranquilla a Cartagena viajaron por primera vez con la empresa alemana SCADTA y luego por la misma empresa a Medellín el 10 de junio. Dos personas más se integraron al grupo en Cartagena: Celedonio Palacios y Henry Schwartz. Once personas que en total podían llevar 22 baúles, si podemos suponer que cada persona llevaba por lo menos dos. El equipaje de Gardel, debería ser por lo menos de 6 baúles de buen tamaño pues su vestuario que además de muy fino era primordial para su diario vivir. Por lo menos llevaban unos 30 baúles de equipaje, más las guitarras y los sombreros que los llevaban en cajas. Me pregunto yo cómo harían para acomodar este gran volumen de carga en aparatos tan pequeños como eran esos trimotores.
De Medellín y esta vez por la empresa colombiana SACO propiedad del piloto Ernesto Samper Mendoza, viajaron a Bogotá, para luego continuar la gira en Cali. Entonces Gardel decidió no llevar todo el equipaje a Bogotá, sino únicamente la ropa y elementos que iban a necesitar en la capital colombiana. Y aforaron 20 baúles y tres cajas con sombreros por la empresa Expreso Ribón para que los llevara directamente de Medellín a Cali en donde los debían encontrar a su llegada. Por supuesto que Gardel desconocía completamente las peripecias que tendría que pasar ese equipaje en su ruta a Cali. Y que si nada hubiera sucedido lo habrían tenido que esperar varios días más de lo que esperaban.
Después de la exitosa presentación en Bogotá, se dirigieron a Cali también en la SACO, pero por problemas comerciales de rutas, esta empresa no podía hacer el viaje directo a Cali sino que tenía que hacer una escala en otro aeropuerto, que era Medellín y de allí continuar a la capital del Valle. La SCADTA sí tenía licencia para hacer esa ruta directa. Y cumpliendo ese compromiso comercial que hoy todavía existe en el mundo, llegaron a Medellín y pasó lo que pasó. La cita ineludible con la fatalidad.
Y ¿qué pasó con el equipaje que Gardel y su comitiva habían aforado en el Expreso Ribón de Medellín?. Pues aún no lo habían despachado y se quedó en las bodegas de esta empresa.
Armando Defino, apoderado de Gardel hasta entonces, realizó una gira por los sitios en donde se había presentado Gardel: Nueva York, en donde recuperó todas las pertenencias que había dejado, menos el dinero que había producido la gira porque Alfredo Le Pera que había sido encargado por Gardel para que lo administrara, lo había depositado en la cuenta personal de su Banco. Después Puerto Rico, Venezuela y luego Colombia. Llegó primero a Bogotá y luego fue a Medellín. Consiguió con las autoridades locales el permiso para sacar de la bóveda el ataúd de Gardel por la circunstancia de que sus restos mortales fueron depositados en una caja de zinc y sellada con plomo. Los restos de los demás compañeros que habían sido sepultados en cajas de madera, debían de acuerdo con la legislación sanitaria de Colombia, permanecer allí 4 años.
Y recuperó el equipaje que estaba guardado en el Expreso Ribón y por la misma empresa lo despachó para Cali-Buenaventura. Defino viajó por avión a Cali y luego por tren a Buenaventura en donde debía recibir la carga preciada del equipaje de Gardel. Y fueron pasando los días en Buenaventura y Defino angustiado reclamaba a la empresa por qué no llegaba el equipaje en el tiempo que le habían prometido. Lo que nunca conoció fue por qué se demoró tanto en llegar. El transporte terrestre de Cali a Medellín tenía sus dificultades y muy complicadas. De Medellín a La Pintada (a orillas del río Cauca) se llegaba por tren. De esta población había que continuar por tierra en “berlinas” hasta la población de Valparaíso. Las berlinas eran unas busetas pequeñas rústicas que trasportaban carga y pasajeros. Y allí estaba entonces el gran problema, porque no había carretera para continuar el viaje. El trayecto que comprendía Valparaíso- Caramanta- Marmato – Supía se hacía a caballo o en mulas y la subida al cerro de Caramanta tenía sus propias dificultades. Este trayecto lo tuvieron que recorrer los 20 baúles, tres cajas con sombreros y el ataúd de Gardel.
El Expreso Ribón contrataba a su vez a otras empresas regionales para el trasporte de pasajeros, carga y correo y el Expreso RicoVilla se hizo cargo en Valparaíso del equipaje de Gardel y compañeros. El trasporte de rutina lo hacían diariamente en tres mulas, razón por la cual los baúles fueron trasportados poco a poco hasta Supía y el ataúd de Gardel fue el último que salió de Valparaíso. Una vez en Supía todo el cargamento fue transportado por las berlinas del Expreso RicoVilla hasta Riosucio y luego a Anserma en donde estaba la oficina principal y allí permanecieron una noche.
El Expreso RicoVilla que fuera una de las primeras empresas de transporte de pasajeros y carga del occidente del departamento de Caldas era de propiedad de los Hermanos Rico Villamizar: Jesús el menor de ellos tenía a su cargo la oficina de Valparaiso, Eleuterio la oficina de Riosucio y Roberto y Buenaventura (mi padre, a quien llamaban don Ventura) la oficina de Anserma. La tarde en que llegó el equipaje y la caja mortuoria de Gardel fue mantenida en absoluto secreto. Mi padre le comentó a sus tres hermanas que tenían algo muy importante en la oficina, pero tampoco les quiso informar de que se trataba. Y así Carlos Gardel, durmiendo el sueño de la inmortalidad pasó una noche en Anserma.
¿Por qué mi padre no quiso decir que en su oficina estaba los restos de Gardel? El día que ocurrió la tragedia en Medellín estaba don Hely Cataño Osorio encargado de la oficina de telégrafos de Anserma. Esta oficina era la que servía de puente telegráfico entre Medellín y Cali. Cuando por el telégrafo llegó a Anserma la noticia del accidente y la muerte de Gardel, don Hely se la informó a muchos amigos que rápidamente la difundieron en la población y el parque de Anserma se llenó de personas que querían tener mayor información de lo que había sucedido en Medellín. Mi padre que había sido testigo de esta situación, pensó que si los ansermeños sabían que en su oficina se encontraban los restos de Gardel, tendría que afrontar una difícil situación por la curiosidad de la gente… así que prefirió quedarse callado. Al día siguiente, a las 6 de la mañana el equipaje salió para Pereira en donde por tren fue llevado a Cali y Buenaventura. Y Armando Defino, angustiado por la demora debía posponer su viaje y ponía todos los días un telegrama a Medellín preguntado qué pasaba con la demora que había tenido el equipaje de Gardel. Nunca supo que pasó. Por fin el día 29 de diciembre salieron con rumbo a Nueva York. El resto del viaje ya es muy conocido…
|